Sé que no soy la única que se encuentra rodeada de ellas: están en sus perfectamente cuidadas cuentas de Instagram, las vemos pasear por la calle con su ropa perfectamente planchada, su manicura hecha y su pelo sin ni una sola cana a la vista. Son las superwoman, las mujeres que pueden con todo. O que al menos necesitan demostrar que pueden. Quizás incluso eres tú que me estás leyendo.

¿Qué significa ser una superwoman?

Estos últimos años de historia han sido de locos. Hemos pasado de estar encerradas en casa cuidando de nuestro marido e hijos, a intentar demostrar que somos mucho más.

A luchar por unos derechos que aún parece que no tenemos: que se nos respete por la calle, que la conciliación laboral sea cosa de ambos, o que ya no tengamos que dejar nuestros trabajos porque ganemos menos que nuestros maridos.

Así que hemos intentado darle la vuelta y demostrar que como antes no nos dejaban poder con nada, ahora vamos a poder con todo.

Vamos a seguir luchando contra las injusticias, vamos a ir a trabajar vestidas de esmoquin para parecer un hombre más en la sala, no faltaremos al trabajo porque nuestros hijos estén con fiebre.

Y así, poco a poco, hemos inventado entre todos a la superwoman.

Esa mujer que se hace la manicura una vez por semana, que tiene la casa brillante, lleva las mejores cuentas de la empresa y tiene tiempo para preparar sanos pasteles libres de gluten, lácteos y veganos entre clase de yoga, pilates y taichí. Esa mujer que nunca lleva una mancha en el pantalón y los tacones se los pone tanto para las reuniones con los socios como para ir a jugar al parque con sus encantadores hijos.

Pero no todo es tan bonito en su vida. La superwoman es madre de sus hijos, de su pareja y hasta incluso de la gente de su alrededor. Se siente mal cuando encuentra un rato de día para ella misma porque tendría que ser MÁS: más productiva, más útil, más de todo. Y acaba colgada del teléfono mientras se hace la manicura o respondiendo mails cuando está en la peluquería.

¿Qué peligros conlleva ser una superwoman?

Cansancio

El cansancio es uno de los llamados “asesinos silenciosos”, al igual que el estrés que menciono más abajo. En un principio no parece un problema, todos nos sentimos cansados de vez en cuando, el problema viene cuando comienza a ser crónico, porque no paramos quietas, no dormimos lo suficiente y no nos dedicamos a nosotras mismas tiempo de calidad. Entonces es cuando puede desembocar en otros problemas: depresión, ansiedad, así como incluso en enfermedades físicas cuyo único objetivo es decirte: STOP.

Estrés

Aparte de todo lo mencionado antes, el estrés puede incluso llegar a matarnos. No es raro que provoque úlceras que no detectamos a tiempo (porque recuerda, estás demasiado ocupada para ir al médico por un simple dolorcillo), o incluso acabe provocando ataques al corazón.

ser una superwoman no  niña pequeña

Por eso…

Yo no quiero ser una superwoman

Yo reconozco sin con un poquito de miedo que no puedo con todo: hay días en los que me cuesta un mundo levantarme de la cama, a veces el lavavajillas se queda todo el día sin recoger y en mi manicura hay desconchones porque no siempre me da tiempo a arreglármela.

No quiero tener que demostrarle a nadie que puedo con todo. Soy igual que un hombre y ellos tampoco pueden, pero a ellos no se les exige que puedan.

Sí, nos viene la regla una vez al mes y tenemos las hormonas más revolucionadas. También tenemos hijos y a veces queremos quedarnos cuidándolos, y otras veces no, pero no nos queda otra opción.

Y hasta que esta sociedad y este país cambien, el permiso paterno sea igual que el materno, cobremos lo mismo que un hombre, haya alguna opción de votar a una mujer como presidente, y un conjunto de hombres deje de decidir si podemos o no abortar, lo seguiré gritando fuerte.

¡No queremos ser superwoman, solo queremos igualdad!

Y tú, ¿sientes que tienes que ser una superwoman?