Como seres humanos, solemos confundir ser una persona espiritual con ser una persona religiosa, y a menudo no tienen nada que ver ambos conceptos. Si bien, toda religión implica una espiritualidad, no toda espiritualidad implica una religión.

 El budismo, por ejemplo, es una espiritualidad, pero no es una religión ya que no contempla ninguna deidad.

Así pues, ¿qué son exactamente la religión y la espiritualidad? ¿Se puede ser ateo y espiritual?

Una religión es un conjunto de creencias relativas a una deidad, mientras que el ateísmo es la negación de la existencia de cualquier dios.

La espiritualidad en cambio se define por la Real Academia Española como la naturaleza y condición de lo referido al espíritu.

Michael Shermer (escritor y fundador de la Skeptic Society) define la espiritualidad como “la búsqueda por conocer el lugar de nuestro espíritu, alma o esencia en el tiempo profundo de la evolución y en el profundo espacio del cosmos”.

Partiendo de estas definiciones…

¿no es entonces la espiritualidad algo inherente al ser humano? ¿No poeemos todos inteligencia existencial y nos cuestionamos todos, quiénes somos, de dónde venimos o a dónde vamos? De hecho, yendo más lejos aún, ¿no es incluso la ciencia otro modo de espiritualidad?

Para mí, tanto la religión como la espiritualidad son una búsqueda de respuestas a preguntas que nos quedan muy grandes aún.

Algunos encuentran estas respuestas en la creencia de que hay un dios creador y castigador que dicta como hemos de vivir, y dónde iremos al morir. Otros en cambio lo hacen en la posición de los planetas, el poder de las piedras o la conexión con la naturaleza.

 Pero al fin y al cabo, lo único que buscamos es una respuesta

Y tú, ¿a qué acudes cuando necesitas respuestas?