La de esta foto podría ser yo, sí. Si no fuera porque me dan pánico los globos 🤫

Ayer fue 16 de febrero y yo cumplí 25 años. 25 años que no parecen nada y sin embargo son todo un mundo cuando nos los encontramos por primera vez. Un cuarto de siglo. Toda una vida por delante. Más cerca de la adultez que de la niñez. 25 lecciones que he aprendido en 25 años.

1. No existe el momento perfecto para hacer las cosas: siempre habrá problemas y dificultades, pero a veces el único camino es lanzarse a la piscina.

2. A veces para ser feliz, como dice Extremoduro, hay que dejar el camino social alquitranado porque en él se nos quedan pegadas las pezuñas, hay que volar libre al sol y al viento repartiendo el amor que tengas dentro.

3. La amistad es una de las cosas más importantes del mundo, pero debemos saber qué amigos son los que queremos mantener a nuestro lado y de cuáles es mejor alejarse.

4. Las cosas no siempre suceden como queremos, pero eso no tiene porqué ser malo, y aunque seguiré siendo fanática de los planes y los horarios, a veces hay que saber soltarse el pelo.

5. Cuidarse a uno mismo es lo más importante: vida solo hay una y el 100% de ella la pasaré conmigo. Nada es más importante: ni un trabajo ni una amistad. Si hacen daño, es momento de plantarse el avanzar sin ellos.

6. Nunca es tarde para volver a empezar y no hay un número máximo de veces que podamos hacerlo: se puede reiniciar cada mañana.

7. Más a menudo de lo que pensamos, la respuesta que buscamos fuera se encuentra dentro de nosotros mismos: es importante saber mirarse al espejo sin filtro.

8. No todos los problemas tienen solución, pero sí el 90% de ellos. Y la famosa Oración de la Serenidad es una buena filosofía de vida: Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar, fortaleza para cambiar lo que soy capaz de cambiar y sabiduría para entender la diferencia.

9. No pasa nada si no lo consigues. El mundo no se acaba ni comenzará la III Guerra Mundial porque fallemos en algún: de los errores también se aprende.

10. La importancia de tener un porqué. Tener un motivo para seguir adelante es más importante de lo que pensamos. Yo lo tuve que aprender a las malas cuando me encontré con que no tenía razones para levantarme de la cama, y ahora tengo mis motivaciones y objetivos colgados al lado del escritorio en el que me siento cada día.

11. El orden exterior conlleva al orden interior. Aunque el tener nuestra casa ordenada no es algo milagroso y que solucione todos nuestros problemas, nos ayuda a tener paz mental.

12. Quejarse nunca solucionará un problema. Por muchas horas que nos pasemos quejándonos de algo, eso no hará que nuestro problema desaparezca porque sí. En vez de quejarse es mejor tomar acción.

13. A veces la comunicación interpersonal es un teléfono escacharrado. No vale la pena hacer caso a los “me han dicho que…”, “cuentan eso sobre ti…” sino ir directamente a la fuente del asunto, sin rodeos ni terceras personas. Si no, es posible que rompamos una buena amistad por personas ajenas a ella.

14. Abraza tus imperfecciones. Aunque puede que haya cosas que no me gusten de mi físico y nunca me lleguen a convencer del todo, son aquellas que me hacen únicas, y tengo claro que, si a alguien le atraigo, le atraerán también esas cosas que menos me gustan de mí. Y si no, ¿para qué le quiero en mi vida?

15. No soy culpable de los problemas del resto del mundo. Por mucho que pueda acompañar a la gente que quiero con sus problemas, no debo ser yo quien cargue con ellos, es labor de cada uno sanarse a sí mismo.

16. No hace falta ver todos los días a nuestros amigos para saber que están ahí.

17. Di que sí y luego ya verás cómo hacerlo. Muchas veces en la vida se nos presentan oportunidades únicas que rechazamos por miedos absurdos. Pero si queremos algo de verdad, al final sabremos cómo hacerlo.

18. Vivir desde el amor y no desde el miedo.

19. Yo soy la responsable de mi felicidad. Por mucho que pueda elegir a personas que me acompañen en este camino, no puedo pretender que ellos carguen con mis tramas y problemas. Si yo no puedo hacerme feliz, no puedo cargar a alguien con esa responsabilidad.

20. Hay amigos de salir de fiesta y amigos de contarnos nuestros problemas y todos son igual de importantes.

21. Conocerme a mí misma es lo mejor que me ha pasado. El conocer como soy y tener claros mis límites y prioridades ha hecho que pueda vivir una vida más plena y más consciente con mis necesidades y aquello que me haga feliz.

22. Como dijo un sabio (cuyo nombre ni recuerdo ni consigo encontrar): Solo existen dos desgracias: que tus sueños no se cumplan, y que se cumplan. Aquello que deseamos no siempre nos llega tal como esperábamos y otras veces nos hace felices aquello que llega sin haberlo deseado.

23. No pasa nada por no saber cuál es tu camino. Sentirnos perdidos es humano y siempre nos acabamos encontrando. A veces parece que andamos sin rumbo y en esos casos solo queda seguir caminando, ya aparecerá la senda.

24. Las personas correctas están ahí, solo hay que tener paciencia. A veces parece que no aparecerán, pero si sabemos buscar, encontraremos a aquellos que nos quieran con todas nuestras rarezas.

25. Hay que saber escuchar a nuestro cuerpo: es más sabio de lo que creemos y podremos evitarnos mucho sufrimiento si aprendemos a conocerlo.

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